Crecimiento personal

crecimiento personalRealizar un proceso de crecimiento personal puede tener diferentes implicaciones para cada persona. Puede ser algo que hagamos de manera puntual, porque queremos superar alguna crisis personal que estamos viviendo, o puede ser el inicio de una nueva manera de vivir para nosotros.

Lo que está claro es que el crecimiento personal no deja indiferente a nadie. Cualquier persona que inicie un proceso de este tipo, va a remover, descubrir, iluminar y despertar  partes de su interior que necesitan ser removidas, descubiertas, iluminadas o despertadas.

No ocurre nada que no deba ocurrir. Cualquier proceso que vivamos, aparece porque estamos preparados para atravesarlo. Porque es el momento y el espacio adecuado para que emerja en nosotros.

3 ASPECTOS BÁSICOS: CONCIENCIA, CRECIMIENTO Y POTENCIAL
El crecimiento personal, en mi opinión, potencia aspectos de nuestra persona que son tan importantes, que no deberíamos pasar por esta vida sin haberlos trabajado:

– Consciencia: Al realizar un proceso de crecimiento personal, nuestro nivel de conciencia aumenta considerablemente, empezamos a vernos con perspectiva, con distancia, de una manera más objetiva, es como si nos analizáramos desde fuera.

Crecimiento: El hecho de aumentar nuestro nivel de conciencia y vernos con perspectiva, hace que descubramos muchas partes de nosotros que desconocíamos por completo (y por lo cual nunca habíamos pensado que debíamos mejorarlas, cambiarlas o potenciarlas). Alguna de estas partes pueden ser actitudes, cómo trato a determinadas personas de mi alrededor, mi manera de hablar, cómo me relaciono con los hombres, con las mujeres, con mis amistades, mi relación de pareja, etc.

Potencial: En el proceso del despertar de nuestra conciencia y de descubrirnos de nuevo (por primera vez, seguramente), cada vez, pasito a pasito, nos vamos transformando más y más en nosotros mismos, en nuestro yo más real y auténtico. Dejamos de lado los prejuicios y los miedos para que aparezcan nuestras ilusiones verdaderas y nuestra intuición más pura y refinada. Descubrimos que los límites los “aprendimos”, que son inventados y que nuestro potencial puede llegar hasta donde nosotros decidamos.

Acción: Una vez hemos descubierto toda esta información, la hemos comprendido, la hemos aceptado y la sentimos en cada célula de nuestro ser, es el momento de formular nuestros propósitos más deseados y diseñar un plan para pasar a la acción.

¿El punto de partida? Nuestro presente consciente y despierto.

¿La meta? ¡Cualquiera! Siempre que sintamos que lo podemos conseguir.

AUTOESTIMA Y PROPÓSITO DE VIDA
Además, sin darnos cuenta, vamos a reforzar nuestra autoestima desde la raíz. No puede haber crecimiento personal sin que se refuerce la autoestima ni al revés. No puede ir el uno sin el otro. Nos daremos cuenta que podemos confiar en nosotros porque tenemos todo lo necesario para lograr cualquier meta.

Y si ahondamos un poco más en nuestro crecimiento, encontraremos cuál es nuestro propósito de vida, nuestra misión, nuestros objetivos en ésta vida, ya sean cuidar de nuestros hijos, ser un escritor de gran éxito o bailar tango. Lo importante es encontrarlo, saber qué es, ser consciente de ello, para así poder poner rumbo hacia esa dirección y dejar de ir a la deriva…

Sílvia Congost Provensal
Psicóloga – Terapeuta – Coach Personal
Especialista en autoestima y relaciones
www.silviacongost.com

Foto: Dimitri Castrique

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