Turmalina negra (chorlo)

turmalina negra

Después del ónix, la turmalina negra es una de las gemas más usadas como protección. En general todas las gemas negras tienen esas cualidades.

Su nombre deriva del término senegalés “turmali” aunque se la denomina por su color negro como “chorlo”. Está compuesta de silicato de aluminio con ácido bórico y flúor. Uno de los yacimientos más importantes de turmalina se encuentra en las minas de Geraes, en Brasil.

Es un mineral prismático columnar o acidular. Se llama así por sus estrías verticales.

Su dureza es muy alta (8) y se ha constatado que es un cristal con propiedades piroelectricas y pisoelectricas.

Su carga eléctrica reacciona a los cambios exteriores.

Si se coloca en un campo magnético su temperatura cambiará. Así podemos también beneficiarnos de ella, llevándola en el bolsillo o en contacto con la piel en forma de colgante.

Al conectar con nuestro campo energético neutralizará toda clase de radiaciones  regulando y equilibrando nuestra energía vital.

También es muy valorada por su potencia como escudo protector contra toda clase de energía negativa y por su capacidad para potenciar el crecimiento espiritual.

Otras de sus muchas propiedades es la de despertar en su portador seguridad y calma.

Es un excelente ansiolítico, nos hace trabajar los celos y mejora la circulación de la sangre, siendo además sedante.

La turmalina también alivia, mejora y ayuda en los procesos de cáncer de colon.

Si tenemos que viajar, llevar una turmalina evitará en la gran mayoría de casos los mareos que provocan los medios de transporte (avión, tren, coche, barco etc.)

En el interior de nuestras casas nos ayudará a suprimir las interferencias radioactivas  que provocan los aparatos eléctricos que nos rodean constantemente.

Podéis colocar de 6 a 12 gemas de turmalina repartidas en diferentes estancias, sobretodo donde estén el ordenador la televisión o los móviles.

Su efectividad es de seis a quince meses, transcurridos ese período de tiempo habrá que lavarlos para descargar en agua con sal, dejándolos sumergidos durante dos o tres horas. Transcurrido ese tiempo, las cargaremos a la luz solar durante un mínimo de doce horas.

M.Dolors Abril
Terapeuta de cristales – maestra de reiki japonés y tibetano – terapeuta de reiki

Foto: Rob Lavinsky, Irocks.comCC-BY-SA-3.0

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