La felicidad y la resolución de conflictos

La felicidad y la resolución de conflictosLOS CONFLICTOS Y LA INCERTIDUMBRE NOS HACEN INFELICES
Ahora que se habla mucho de la felicidad, hay que tener presente que vivir con conflictos nos hace infelices y la incertidumbre del resultado, aún más.

La felicidad ha sido objeto de investigación y de tratamiento en el pensamiento de la humanidad y en las políticas de los que nos gobiernan. ¿Cómo ser feliz? ¿Cómo conseguir la satisfacción de los ciudadanos?

Últimamente me he enterado que se han recuperado y creado indicadores objetivos y subjetivos para medir la felicidad de las personas ya que hay la evidencia empírica que demuestra que los individuos pueden y quieren valorar su nivel de felicidad. Incluso, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), mediante el Instituto de Análisis Económico, investiga la relación que se establece entre la economía y la felicidad ya que estudiarlo permite entender las preferencias de los individuos y su comportamiento pero también evaluar los efectos de las políticas y el grado de satisfacción de los ciudadanos y del país en general.

Aunque hemos alcanzado índices muy altos de bienestar económico y social, los indicadores objetivos y subjetivos indican que hay cosas que nos hacen infelices como, por ejemplo, la incertidumbre, el desempleo, etc.

En una sociedad como la nuestra donde todo cambia rápidamente y en la que nada de lo que hemos conocido se mantiene, sólo el conflicto parece la única coordenada estable que permite entender y explicar el funcionamiento de la sociedad.

LAS OPORTUNIDADES QUE NOS BRINDA LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
En este contexto, nuestra capacidad y la de los que nos rodean, individual y colectivamente, para resolver los conflictos nos da más oportunidades, objetiva y subjetivamente, de alcanzar niveles más altos de seguridad y de felicidad. Y de rebote, de crecimiento económico ya que evitamos la aparición de conflictos innecesarios y somos más eficientes en su gestión.

Subjetivamente, cuando resolvemos un conflicto de forma positiva, escuchando y hablando con la otra persona y acordando una solución, nos liberamos de una carga psicológica emocional que nos pesaba y no nos dejaba concentrarnos en el resto de cosas del día a día, afectando esto en nuestro comportamiento y las relaciones habituales con los que nos rodean. Si se trabaja bien, el proceso de reconciliación nos hace crecer como personas y a través del perdón, espiritualmente.

De forma objetiva, llegar a una solución donde ambas personas o grupos están satisfechos, representa a corto plazo la eliminación de los costes directos y continuos del enfrentamiento, pero también unos beneficios inmediatos derivados de la visión positiva de los demás hacia nosotros y de nuestras capacidades. Sabiendo gestionar conflictos nos habremos convertido de entrada en unos agentes productores de felicidad. A largo plazo, si procedemos a reflexionar sobre las causas del conflicto y del proceso que hemos seguido para alcanzar su solución, obtendremos un aprendizaje para el futuro sobre cómo abordar los conflictos y orientarlos hacia su resolución. Así, nos habremos convertido en unos promotores estables de la felicidad.

LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y LA FELICIDAD, AL ALCANCE DE TODOS
Mientras que en el pasado se ha creído que sólo algunas personas estaban capacitadas para resolver conflictos, hoy hemos descubierto que todo el mundo con unos conocimientos básicos -tener una actitud positiva, detectar los intereses y las necesidades de las personas enfrentadas, hacer aflorar y analizar las causas de la confrontación, dialogar con el supuesto adversario, crear un clima de confianza, fomentar la creatividad y buscar la ayuda de personas del entorno-, puede encontrar y construir soluciones eficaces, eficientes, satisfactorias y duraderas a los conflictos.

No hay mejor indicador objetivo y subjetivo de felicidad que aquel que muestra como las personas, individual y colectivamente, son capaces de resolver satisfactoriamente los conflictos y crear una esfera de convivencia y seguridad.

Xavier Pastor
Especialista en gestión de conflictos
Director del Postgrado  de Resolución de Conflictos Públicos  y Mediación Comunitaria.

Foto: Sigurd-Decroos

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